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Número 168 de julio 2003

 
 

VW-PUEBLA: la necesidad de
la organización revolucionaria.


La actual crisis del imperialismo alcanzó a la industria automotriz alemana que, ante la dificultad cada vez más grande para vender sus mercancías y potenciar las ganancias de sus inversiones, después de haber hecho trizas las condiciones laborales, anunció el recorte de más de 2,000 trabajadores en la planta Volkswagen (VW) Puebla, según la empresa, por la baja demanda de automotores en los Estados Unidos (E.E.U.U.), país de “destino del 80 por ciento de la producción local de la firma”, aunado a que esta planta dejó de producir VW-sedán (Volcho), cuando ésta era la única que lo producía a nivel mundial; y, para competir en los E.E.U.U. con nuevos modelos automotrices, que le permitan encarar su crisis.

Situación similar vive la automotriz alemana en toda Latinoamérica, pues según el diario financiero alemán Handelsblatt, no solamente en México, sino principalmente en Brasil y Argentina, las perspectivas para la demanda de automóviles han caído notablemente (más de un 35% en todo el continente); y, en estos dos últimos, los recortes en la plantilla laboral también han golpeado severamente las condiciones económicas de la clase trabajadora. Se habla de más de 4,000 despedidos en Brasil y casi la mitad de toda la plantilla laboral en Argentina. Recientemente ese diario calificó la situación en Latinoamérica como “catastrófica” para la firma alemana, que “además ha tenido que enfrentar los efectos de las huelgas en las empresas abastecedoras de autopartes en el Este de Alemania que obligaron a detener la producción de varios de sus modelos durante algunos días”. A la par de tal situación, VW traslada ya varias de sus inversiones a la zona asiática para colocar nuevas plantas automotoras, aunque se resiste al cierre de las plantas latinoamericanas, haciendo recaer el peso de esta medida en los recortes en sus plantillas laborales. Sobre todo, en el caso de México, la resistencia al cierre es mayor por su significación de paso al mercado de automóviles en Norteamérica.

En este marco crítico internacional se dan los acontecimientos en VW de Puebla, donde los conflictos generados por los paros técnicos de la empresa y los recortes laborales del año pasado (donde fueron despedidos 1,900 obreros), han sacado nuevamente a la calle a los trabajadores de VW para protestar contra los nuevos recortes anunciados. El efecto dominó de esta crisis comienza ya a notarse también en otros sectores de la clase obrera, pues se prevé que de concretarse los despidos en VW-Puebla sean también despedidos otros 6,000 de empresas abastecedoras de auto partes. En la fábrica Seglo, una de estas abastecedoras han comenzado ya los despidos.

“MAS PAN Y MENOS CIRCO”: REPUDIEMOS LOS ACUERDOS DE ALCOBA ENTRE LA EMPRESA VW - SINDICATO - GOBIERNO

Enmascarados bajo la careta de “civilidad y diálogo”, los dirigentes del Sindicato Independiente de Trabajadores de VW y la empresa alemana pretenden ofrecer a la base trabajadora una imagen de “acuerdo mutuo” para defender la fuente de trabajo. ¿La fórmula? El recorte de la jornada laboral en la modalidad de 4 días de trabajo por 3 de descanso; y, por tanto, una rebaja del salario para “evitar” la pérdida de la fuente de empleo de 2,000 trabajadores, en tanto se observe una recuperación en la demanda de automotores en el vecino país del norte. Tal propuesta en negociación encuentra total aprobación del Secretario del Trabajo, Carlos Abascal, pues ésta representa no más que un solo hecho: que las reformas laborales que el imperialismo empuja en nuestro país o se hacen leyes o se imponen a fuerza y con el chantaje moral de que la protección de la fuente de empleo requiere del sacrificio obrero.

La reforma laboral que el imperialismo está exigiendo y que se enfoca principalmente a la flexibilización del contrato entre el capital y el trabajo y la desaparición de los derechos de sindicalización y huelga, son elementos que en VW garantizan los “independientes” del Sindicato de VW, los “sensibles” representantes de la empresa y el gobierno federal, que ante tal situación conjuntamente han propuesto que el plato roto lo pague la clase trabajadora con la reducción del salario-jornada, a sabiendas de que habrá más circo, como ofreció el edil Luis Paredes durante la pasada marcha, cuando la movilización obrera hizo escala en Palacio Municipal donde recibió a la comisión de dirigentes sindicales: “prometo a los trabajadores apoyar con actividades deportivas y culturales para aprovechar el día que les quede libre en caso que les reduzcan el salario y la jornada: Un día libre puede ser una gran riqueza si lo sabemos aprovechar. Estamos trabajando en plantear un mayor número de actividades sociales, culturales, deportivas, pretendemos armar torneos muy enfocados al ramo automotor".

En el Estado de puebla, uno de los estados del país más azotados por la miseria, la crisis del campo, la emigración a las ciudades y a los EE.UU., el desempleo y un bajo nivel de percepción salarial; plantear lo que dice el edil Paredes representa la burla más ofensiva para las familias de los proletarios de VW, que influidos por su dirigencia sindical y el temor de quedar en la calle, sin empleo, no encuentran más alternativa que aceptar la medida de recorte de jornada-salario, para tal vez dedicar el “día extra de descanso” no a ejercer su derecho a la pereza o a las “actividades deportivas” propuestas por Luis Paredes, sino a buscar otras entradas de dinero para rellenar los huecos de miseria que creará esta medida.

La industria automotriz en nuestro país representa una de las actividades industriales donde se agrupa un gran número de proletarios, directamente en las armadoras, e indirectamente en otras actividades que les sirven de complemento. Junto con la industria de generación energética (petróleo y electricidad), las armadoras son una de las actividades industriales más importantes en el país. Y aún cuando las reservas de VW-Puebla están calculadas en casi 3 meses, la crisis de sobreproducción e inversión pretenden dejar, de un día para otro, en la ruina económica no a 2,000 proletarios, sino atacar directamente el salario de los 10,500 trabajadores de esta planta en un 20%. Pues, aunque revestida de solidaridad obrera, esta medida no es más que la pérdida en los hechos de las conquistas obreras, de no hacer frente con la lucha obrera organizada los embates del capital, pues como ya se ha visto en otros sectores fabriles, estas medidas son el antecedente para echar a andar con más fuerza los contratos eventuales, a destajo, el alargamiento de la jornada diaria, de la polivalencia en la actividad concreta de cada trabajador... con la total complacencia de los actuales sindicatos charros, neocharros o “independientes” que se pasan la vida haciendo la pantomima a los trabajadores diciendo que, ante todo “preservar la fuente de empleo es vital…”. No importa cuan atrofiados queden los sentidos, músculos, nervios y huesos con el inevitable incremento en la velocidad de las líneas de producción que la medida traerá y con la exigencia de la empresa de apoyar aquellas líneas que continúan con una alta demanda. Y como ya se afirmó líneas arriba: si VW no quiere cerrar sus plantas en Latinoamérica, no es porque le preocupen las fuentes de empleo de 2,000 trabajadores, sino únicamente por las ventajas que el mercado de mano de obra barata representa respecto de Europa, así como también la entrada al mercado norteamericano de autos.

Las crisis recurrentes de producción, durante la época del imperialismo, las sigue pagando con más superexplotación la clase obrera, cuando incluso en esta etapa del capital varias de sus conquistas históricas y derechos arrancados con la lucha caen ante los pies de la patronal, según el vaivén de la oferta y la demanda, y como toda mercancía, la fuerza de trabajo se ve atada a ésta fluctuación del mercado y la competencia feroz entre los monopolios, pues aún cuando Latinoamérica representa para la industria automotriz mano de obra barata y condiciones de control sobre la clase obrera, el azote de las crisis de producción en esta región del mundo comienza ya a despertar de su letargo a la clase obrera, para dar batalla a las políticas impuestas por sus gobiernos, las patronales y los sindicatos al servicio de los intereses de la burguesía.

Volvamos al tema sindical: ya sea con la aparente solidaridad de los UNTistas, de los CROCquistas (que no buscan más que ser un nuevo referente de control obrero y de política burguesa en los sindicatos), de las actividades de esparcimiento del edil de Puebla, del programa de micro-changarros y autoempleo del gobierno federal o de las caridades de VW-Puebla para “proteger” la fuente de empleo, los proletarios de VW han empezado a entender el sistema de dominación y chantaje, que sólo pretende garantizar la subsistencia del capital en una época en que la crisis, en este caso de los automotores, está por entrar en una etapa decisiva para su futuro en Latinoamérica, pues el mercado asiático está en la mira para su traslado de inversiones ante la falta de recuperación en las ventas en Estados Unidos. Si los trabajadores de VW-Puebla hacen de esta certeza un elemento para empezar a actuar en consecuencia, se les plantean tareas verdaderamente titánicas para garantizar sus intereses de clase.

Para cuando ésta edición esté en manos de los lectores tal vez el conflicto siga en la misma lógica: el acuerdo de la reducción jornada-salario para 10,500 obreros para evitar el despido de 2,000, según las últimas negociaciones. Obviamente VW buscará ser la que ponga menos levadura para el pastel, ya que esta medida favorece a sus intereses. Tal vez, con este acuerdo logren aplacar por el momento todo el descontento de la clase trabajadora y por consiguiente la aplicación de medidas más radicales.

Pero aunque así fuese, de entre los proletarios que entiendan la necesidad de estas tareas, debe desprenderse su organización revolucionaria, aquélla que no ve en los cantos de sirena del orden y el progreso, que son el pregón desde la triple alianza sindicato-empresa-gobierno, una alternativa para que cambien las cosas para la clase obrera. Es necesario que los elementos más conscientes de VW-Puebla tomen en sus manos el llamado a todos aquellos proletarios que se verán afectados con recortes en las fábricas abastecedoras aún cuando en VW no haya despidos, de hacer una agitación resuelta contra el embate al salario y a la reducción de la jornada, con tal de pagar la crisis del capital, de centralizar todo su descontento contra las políticas laborales que el régimen pretende imponer con toda la presión del imperialismo, denunciar abiertamente el papel del régimen de Fox y de los partidos políticos oficiales, que ya no tienen el visto bueno en la clase obrera para dirigir los rumbos del país, de hacer un llamado a la constante movilización y las acciones que presionen a la empresa a respetar íntegramente la fuente de trabajo y el contrato colectivo, si es necesario con la huelga, rebasando las previas “coincidencias” entre el sindicato independiente y la empresa. Los obreros de VW deben empezar a actuar a partir de aquí, adelantándose a lo inevitable y denunciándolo: éste pretendido recorte no será el último y no hay ninguna certeza respecto al futuro, es decir, negarse a que las crisis del imperialismo, a que el más vil interés de ganancia sea la regla que regule nuestras vidas y nuestras muertes.
Mientras las dirigencias sindicales, aunque se autodenominen “independientes”, pero sigan por la senda de la mera batalla económica de la clase, y tratando de amoldar a la clase obrera a los ritmos de descomposición del capital, la perspectiva de la emancipación proletaria no tendrá horizonte. Los obreros conscientes están llamados a construir corrientes sindicales revolucionarias al interior de su sindicato, a convertir éste en un instrumento de educación y organización de la clase obrera, no únicamente para su batalla legal o económica, sino para dotarla de los elementos de su educación política que la hacen la vanguardia en la lucha contra el régimen de explotación del hombre por el hombre.

Es deber de los comunistas de nuestro partido saber encontrar a estos elementos, acercarlos a la política del partido, dotarles de la visión científica del mundo, educarles en el espíritu del marxismo-leninismo, organizarles en las estructuras del partido. Pues obviamente desde fuera de las estructuras existentes en la lucha de la clase obrera podremos hacer miles de análisis y apreciaciones, ensoñar con éstas o aquellas perspectivas del movimiento obrero, pero es una necesidad urgente para los comunistas fundir a la clase obrera con las propuestas tácticas, estratégicas y orgánicas del Partido Comunista de México (m-l).

En el terreno de la táctica los comunistas debemos ser los más radicales agitadores contra el embate a las condiciones generales económicas de la clase obrera, los más consecuentes defensores de la organización sindical y de la organización democrática y de clase de las masas, empujar con fuerza los movimientos de solidaridad entre las capas obreras y el movimiento social amplio, esto para desplazar en el terreno de los hechos a los oportunistas sindicales y a los dirigentes comprados. Educar a la clase obrera en el espíritu de que los logros obtenidos sean obra de la clase obrera misma y no de acuerdos previos entre sus explotadores y seudo representantes sindicales.

Con estos criterios debemos atraernos la simpatía de las masas de VW-Puebla para las batallas venideras, para hacer de los trabajadores de estos sectores industriales importantísimos, parte del centro de la acción revolucionaria de la clase obrera que pueda llamar a la lucha a todos los demás sectores de proletarios que necesitan del empuje y fuerza social del movimiento proletario, único que no lucha por un fin egoísta de beneficios para su clase, sino para la emancipación de todo el género humano.

Estas tareas titánicas a los comunistas no deben desesperarnos, pues las vamos ganando con la lucha cotidiana contra el capital, ganando con audacia nuevos espacios en el movimiento proletario. Con debate ideológico ahí donde este pueda darse y con organización ahí donde los golpeadores aún defienden sus cotos de poder. Nuevas oleadas de movimiento proletario se acercan en el ámbito industrial estratégico, nuestro deber consiste en garantizar que estos movimientos rebasen el estrecho marco de la lucha económica y de la política burguesa en el movimiento proletario, de garantizar que a la cabeza de la lucha obrera no vayan más los planteamientos y representantes de otras clases en descomposición, sino los verdaderos intereses del movimiento proletario. Así, los obreros de VW tienen que dar cuenta de las cadenas que los atan, para asumir su papel de enterradores del régimen de explotación imperialista.

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